Ahora que están las Olimpiadas de Rio de Janeiro, viendo los resultados de nuestra delegación mexicana, entrevistas y reportajes de todas las arbitrariedades que sufren los atletas, me puse a pensar en todo lo que tuvieron que pasar para llegar a las olimpiadas y me acordé de algunos anécdotas y problemillas que observé practicando diversos deportes.

Remo

La universidad donde estudie UAM Xochimilco se encuentra a un par de kilómetros de Cuemanco, donde esta la pista Olímpica de Remo y Canotaje que se construyó para las olimpiadas de 1968, de las mejores en el mundo porque es artificial y hecha específicamente para ese deporte, bueno gracias a esa cercanía la UAM cuenta con un equipo de Remo, siendo alumno es fácil entrar, debido a que la mayoría prefiere deportes como futbol, basquet o pesas, no hay mucha demanda, el único requisito era saber nadar, cuando ingresé pensé que sería fácil, el entrenamiento era de lunes a sábado antes de las 8:00am, todos los días me levantaba a las 6:00am para salir de mi casa 6:45am tomar 2 camiones y llegar a la pista, después tratar de escoger un horario mínimo a las 10:00am o negociar con algún profesor de entrar un poco tarde para que me de tiempo de bañarme, desayunar rápido y entrar a clases, siempre me estaba durmiendo en clases y llegaba a mi casa muerto, después de las 9 de la noche caía como piedra.

Uniformes

Al poco tiempo de que acababa de entrar al equipo repartieron pants y chamarras a los deportistas, muchos de los que remaban a los 2 meses se salieron y desaparecieron, la coordinación no volvió a dar uniformes, sólo una licra de short azul y una camiseta sin mangas con el logo de la UAM que era con el que competíamos, los demás clubes tenían uniformes completos de licra profesionales y nosotros una camiseta, recuerdo que nos invitaron a competir a Cuba, obvio sólo podían ir los que podían pagarse el boleto de avión y en esos días no tenían exámenes o entregas importantes, yo tuve la oportunidad de ir y fuí el único de la UAM, en la gala de presentación no tenía uniforme, los de la UNAM con quienes entablé amistad, me prestaron una chamarra y pasé como seleccionado de los Pumas.
En una regata que organizó la universidad, nos avisaron que por fin darían uniformes y que los estrenáramos en esa regata, cuando llegaron los uniformes todos eran unitalla, unos shorts azules enormes y una playera con cuello tipo polo enooorme, al momento de subirnos a los botes, el short se atoraba en los rieles y la playera se te atoraba con los remos, un desastre, ese día fue el coordinador general de actividades deportivas a la regata y recuerdo que llegó la coordinadora de nuestra unidad después de que acabábamos de competir sonriente a preguntarnos”¿les gustaron sus uniformes?” y yo le dije, “se nos atoran con las manos y no podemos remar” le cambió la cara y preocupada de que no se enterara el coordinador nos dice “bueno compiten con sus licras y cuando acaben se cambian, no hay problema“, y existe la foto donde estamos todo el equipo con nuestras playeras nuevas junto al coordinador general, al siguiente año después de su error nos dieron por fin unas licras decentes para competir, tenían franjas horizontales azules en el torso, por lo que todo compañero gordito era apodado como “pistachon”.

Botes de 1968

Todos nuestros botes y remos eran de madera, los botes actuales son de fibra de carbón, pero son carísimos, un pequeño bote para 2 personas cuesta lo que una camioneta de lujo, estoy seguro que teníamos botes que se habían utilizado en las olimpiadas del 68, cuando recién entre me mandaron con un amigo en un doble con unos remos de madera carcomidos, teníamos 1 semana de remar y obviamente nos volteamos en el canal pequeño conocido como de retroceso unos chavos del CUM nos ayudaron diciéndonos como enderezar el bote y sacarle el agua, cuando vieron nuestros remos en tono de burla nos dijeron “¿pero porque se comen los remos?” y esos pinches remos de madera sin empuñadura te sacaban unas ampollas hermosas.
Nuestro entrenador que tenía muchos años remando era muy querido y conocido por los demás entrenadores razón por la cual en competencia lograba que nos prestaran buenos botes modernos y estar al nivel, pero cuando eres novato te tocaba con los de madera, recuerdo que rechinaban como tortillería y no era muy motivador ir en tu bote viejo, con tu camiseta azul, mientras a lado te rebasaba un super cuadruple de fibra con las niñas rubias uniformadas del Tec de Monterrey.

Natación

Al tercer año me cambié de universidad, también tenían sus disciplinas deportivas, entre las que estaba, natación, yo me inscribí pero sucede que la escuela no contaba con alberca entonces tenían un convenio con otra alberca que se encontraba en Ciudad deportiva, en el metro que lleva el mismo nombre, las clases eran a las 2:00 pero yo salía a la 1:00 de clases, el traslado era de 1 hora y tenia que o comer en el camino o después de entrenar, junto con las entregas y exámenes, no pude con el horario, así que sólo dure un mes, las clases estaban buenas, eran unas chingas, me acuerdo que el entrenador nos hacia nadar con una sudadera puesta para que te frenara e hicieras fuerza.

Taekwondo

Casi terminando la carrera, me metí al equipo de Taekwondo, un deporte caro, afortunadamente conseguí algunos trabajos de freelance y con eso pude comprarme el equipo, dobok, casco, protectores, peto, al principio no teníamos instalaciones y entrenábamos en el estacionamiento de la universidad, abajo del helipuerto, una vez a la semana nos tocaba ver aterrizar un helicóptero supongo del dueño o algún ejecutivo de la escuela, después construyeron un salón de danza y podíamos entrenar ahí, el piso era de madera, tenía espejos y barandales en las paredes, entrenábamos descalzos y un amigo en una práctica al dar una patada descendente le pego a uno de estros barandales y se cortó la planta del pie.
Los exámenes de TKD siempre eran en otra unidad y siempre lejísimos de la nuestra como Ecatepec o Atizapan de Zaragoza, lo bueno que algunos compañeros contaban con coche y nos organizábamos para hacer la larga travesía en grupo, en un campus el salón de entrenamiento estaba en el 4º piso y tenía ventanas de cristal, cuando comenzaron los combates el profesor pidió que se colocaran los compañeros mas corpulentos parados del lado de las ventanas, después comprendí que era para que no saliera volando algún taekwondoin por la ventana de una patada, recuerdo que había broncas entre las federaciones y asociaciones, por lo que en algunos torneos no podías entrar y cosas por el estilo, la universidad tampoco nos proporcionó uniformes a pesar de haber competido varias veces representando la universidad con buenos resultados, ni siquiera las cintas cada que subías de nivel, pues para hacer examen tenías que pagar.

Gimnasia

A este deporte ingresé curiosamente porque quería entrar a la alberca Olímpica pero nunca había cupo, me decían que fuera a principios de cada mes para ver si se abrían lugares, los tramites eran a un lado del deportivo de la delegación Benito Juarez, y un día que pase de noche por ahí vi que daban Taekwondo, Karate y hasta Esgrima pero también gimnasia artística, me asome a la ventana y vi a unos morrillos haciendo círculos en una base en forma de hongo, fui a preguntar y el resto es historia, es un deporte muy completo y muy divertido, la delegación mantiene en buen estado las instalaciones a excepción de una vez que debido a algún problema interno, se llevaron el piso de los hombres, el piso es una alfombrota cuadrada como de unos 25x25m con colchonetas de caucho para que los gimnastas puedan hacer saltos y no partirse la madre, nos dijeron que estaríamos sin piso un par de meses y estuvimos más de un año alternando con el piso de las niñas hasta que lo repusieron, otra de las cosas molestas es la burocracia y papeleo, al ser llevado por la delegación, el trámite para inscribirte es tan lento y complicado como sacar tu pasaporte al igual que el pago de tus mensualidades.

Finalmente puedo decir que practicar deporte siempre tendrá sacrificios y en países latinoamericanos se duplican, es admirable ver a los atletas olímpicos, me encanta ver las Olimpiadas de verano e invierno y aunque no soy atleta de alto rendimiento, siento que me identifico con muchos de ellos.

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